Las empresas familiares son las que más empleo generan

Jueves 26 de Agosto del 2010

Fuente: rrhhdigital.com

“La empresa familiar española es, tras la alemana, la que más empleo genera en Europa y está demostrado que este modelo consigue crear más valor añadido y con mayor rapidez que otros negocios de tamaño similar pero que reparten su capital fuera de la familia”, ha señalado el presidente de la Cámara de Madrid y de CEIM Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, Arturo Fernández, que ha pedido el reconocimiento y apoyo a la actividad de las empresas familiares por parte de las administraciones públicas porque “está demostrado que este modelo consigue crear más valor añadido y con mayor rapidez que otros negocios de tamaño similar pero que reparten su capital fuera de la familia”.

Según un reciente informe de la consultora Ernst & Young (The Role of Family Business in the European Economy), la empresa familiar española emplea una media de 739 trabajadores, sólo por detrás de los 984 asalariados en las alemanas.

“Para evitar nuevos ajustes de plantilla en las empresas de toda índole es necesario apoyar su actividad y perduración en el tiempo”, ha señalado el presidente de la Cámara de Madrid y de CEIM, que ha ilustrado el caso con la situación crítica que vive el sector del comercio al por menor: “El empleo en los comercios al por menor en España volvió a retroceder en junio un 1% con respecto al mismo mes de 2009, encadenando así 23 meses consecutivos de descensos. Y aunque las ventas del sector en nuestra comunidad autónoma parece que siguen dando signos de recuperación (3,7% en junio), no podemos bajar la guardia”.

“Es un motivo fundamental para que la Cámara de Comercio de Madrid aporte su experiencia en facilitar la continuidad de las empresas que no encuentran un emprendedor en el entorno de su fundador dispuesto a tomar las riendas de su actividad”, concluye Arturo Fernández.

El proyecto piloto que la Cámara de Madrid puso en marcha el año pasado para evitar los cierres empresariales en los negocios familiares por falta de sucesor se ha convertido en una acción más ambiciosa, que pretende llegar a todo tipo de empresas en situación de transmisión, y en la que colabora con al Consejo Superior de Cámaras de Comercio y la Dirección General de Pymes del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Se trata del servicio de Continuidad Empresarial, que cuenta con un portal propio en Internet: Plandecontinuidadempresarial.es (www.plancontinuidadempresarial.es).

Pasado, presente y futuro
El servicio de Continuidad Empresarial es un punto de encuentro entre los empresarios que concluyen su actividad y aquéllos dispuestos a recoger su testigo. Unos y otros reciben de los técnicos de la Cámara de Comercio de Madrid diferentes servicios de apoyo a la compraventa:

• Servicios para el empresario que concluye su actividad

1. Análisis detallado de las posibilidades de traspasar su negocio, mediante la elaboración de un dossier de empresa, así como asesoramiento personalizado a lo largo de todo este proceso sobre los pasos y obligaciones a cumplir.

2. Elaboración de una estrategia que marca las fases de promoción del negocio y planifica la búsqueda de compradores.

3. Difusión de la oferta a través de: las páginas web asociadas a este programa, (entre ellas, camaramadrid.es); el servicio de Ventanilla Única Empresarial, que en la Comunidad de Madrid tiene su sede en la Cámara de Comercio; otras herramientas de comunicación de la Cámara de Madrid, como son los boletines de información bajo suscripción, la revista o el servicio de noticias económicas.

4. Bases de datos empresariales de las Cámaras de Comercio

• Servicios para el emprendedor o empresario que busca negocios abiertos y disponibles en el mercado:

1. Relación de negocios en traspaso, que están disponibles en el “tablón de ofertas” de Plandecontinuidadempresarial.es, que cuenta con un buscador de ofertas por negocios concretos de posible interés, entre otras utilidades.
2. La Cámara de Madrid informa al interesado sobre el negocio en venta, entrega el dossier de empresa, resuelve dudas y acompaña al comprador a las visitas
3. Asesoramiento en el proceso de compraventa y en la creación de la nueva sociedad

El ‘lujo’ de conseguir más de un empleo

Jueves 19 de Agosto del 2010

Fuente: cincodias.com

Las cifras de parados y ocupados que inundan mes tras mes las páginas de los periódicos y los espacios televisivos y radiofónicos relatan cuanto sube o baja el número de desempleados pero no suelen reparar en otro tipo de datos, que también reflejan el pulso del mercado y de la situación económica.

Por ejemplo, hay dos colectivos de los que nunca se suele hablar: aquellos que tienen más de un empleo y los que ya tienen un puesto de trabajo pero, aún así, buscan una segunda ocupación. Se trata del pluriempleo, tan recurrente y habitual en otras épocas de la Historia de España, y tan residual en la actualidad, a pesar de la situación de crisis.

En el segundo trimestre de este año un total de 405.600 personas declararon tener más de un empleo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Esto supone que apenas dos de cada cien ocupados en España está pluriempleado. Otros datos que maneja el registro de la Seguridad Social (con fecha de 2006) indican que dicho año hubo un millón de personas que cotizaron por más de una actividad profesional.

En cualquiera de los dos casos se trata de porcentajes extremadamente bajos en comparación, sobre todo, con otros países de la Unión Europea como Alemania o Reino Unido donde estos porcentajes se acercan al 20%.

Además, según un estudio de la Oficina de Estadística Europea recogido por Randstad, el perfil del pluriempleado en Europa es muy distinto al español. “En España el trabajador que busca dos trabajos lo hace como solución para mantener un salario alto, que ha visto reducido en el número de horas por la crisis” y, según añade el estudio, “las grandes cargas económicas de muchas familias hacen insostenible la salud financiera de muchos hogares, que han tenido que recurrir al pluriempleo”.

En Europa, por el contrario, tener más de un empleo es más habitual, porque lo son también las jornadas parciales o reducidas, que en España sólo usan el 13% de los trabajadores frente a más del 18% de media en la UE. Así, quienes buscan un segundo empleo en el mercado Español es, en teoría, para satisfacer ciertas necesidades creadas. Sin embargo, atendiendo a otro dato que facilita la EPA, más que necesidad, la situación de pluriempleo puede parecer un lujo sólo al alcance de una de cada tres personas que lo busca. De hecho, en el segundo trimestre del año, cuando no llegaban al medio millón los pluriempleados, había otros 1.107.100 ocupados que declararon tener ya un puesto de trabajo y, a la vez, estar buscando una segunda ocupación.

Es más, otro dato que demuestra que el recurso al pluriempleo no es estrictamente la necesidad, como pobreza entendida, es que tampoco ha sido la crisis la causante de que más de un millón de personas busque un segundo empleo. De hecho, el porcentaje de trabajadores que quieren estar pluriempleados se ha mantenido más o menos constante desde 2005, oscilado entre el 5% y el 7% del total de ocupados.

Esto, ¿qué quiere decir? Probablemente, que en España el pluriempleo no es una opción demasiado factible, debido fundamentalmente a cómo está configurado el mercado laboral, con una inmensa mayoría de empleos a jornada completa y dónde en gran parte de las familias ya trabajan los dos cónyuges. A esto hay que añadir ahora la escasez de empleos.

Horas extras sin pagar

Pero es que los españoles tampoco optan por otras alternativas al pluriempleo como pueden ser las horas extras. Los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística apuntan que de los 15,3 millones de asalariados existentes en la actualidad, sólo 742.400 admite realizar horas extraordinarias en su puesto de trabajo. Y la mitad de ellos las hacen sin cobrarlas. A la luz de todos estos datos no puede deducirse por completo si los trabajadores españoles no consiguen un segundo empleo porque no quieren o porque no pueden.

Sin embargo, los técnicos de Randstad -que han hecho un sondeo al respecto entre 1.136 personas- sí parecen tenerlo claro: a la mayoría de los españoles les gustaría encontrar un segundo empleo. Según sus resultados, siete de cada diez encuestados reconoció que estaría dispuesto a compatibilizar dos puestos de trabajo para combatir la crisis. Además, en 2008 sólo el 10% de las respuestas admitía el pluriempleo, algo que se elevó al 54% en 2009 y al citado 73% este año. El informe precisa que el perfil del pluriempleado resultó ser: varón, entre 30 y 45 años, extranjero y con estudios medios.

Aunque lo único nítido es que, ya sea por estructura de mercado o por la crisis, el empleo no sobra. Al menos, el legal.

por: Raquel Pascual

¿Culpa del parado o de la oficina de empleo?

Jueves 19 de Agosto del 2010

Fuente: elpais.com

Pocos desempleados pierden la prestación aunque no busquen trabajo - El Gobierno plantea aplicar mano dura - Sindicatos y expertos creen que lo que falla es el sistema público de empleo.

Es difícil encontrar un tema sobre el que Gobierno, sindicatos, empresarios y trabajadores estén de acuerdo. Pero hay uno en el que todos coinciden: los servicios públicos de empleo necesitan un cambio. Con más de cuatro millones de parados en busca de un contrato el melón se ha abierto: ¿sirven las oficinas públicas para encontrar trabajo o solo para sellar la cartilla del paro? Gestionan pocas ofertas y, en general, para puestos de baja formación. Están desbordadas y no siempre llevan el control que deberían sobre las prestaciones por desempleo. La solución: más recursos, más empleados y, sobre todo, un nuevo modelo más eficaz.

La legislación española indica que todos los beneficiarios de prestaciones por desempleo, que paga el Estado, están obligados “a buscar activamente empleo”, en oficinas gestionadas por las comunidades autónomas. Si no lo hacen, perderán la asignación mensual. El año pasado, por rechazar los trabajos que ofrecían los servicios públicos de empleo, solo 1.450 personas sufrieron dicho castigo. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, planteó hace una semana la posibilidad de endurecer la vigilancia. El PSOE, en esa misma línea, ha presentado una enmienda en el Senado a la reforma laboral en vías de tramitación. Exigen acabar con el plazo de 100 días de margen que tienen los nuevos parados antes de estar obligados a empezar a formarse. Deberán ser “activos” desde el primer día de paro.

Pero el problema, dicen sindicatos y expertos, no es que los parados rechacen muchos trabajos y cursos o que las comunidades no controlen suficientemente a sus parados. El problema es que los desempleados reciben muy pocas ofertas del sistema público, y no suelen encajar con sus perfiles. De cada 100 contratos que van a parar a manos de los desempleados, solo en tres ha tenido algo que ver las oficinas de empleo autonómicas, dicen los sindicatos. “Nuestro Barometro del Empleo indica que el 10,5% de los trabajadores logran su empleo a través de los Servicios Públicos de Empleo”, corrige Javier Orduña, director general del Servicios Público de Empleo Estatal (SPEE).

El pasado julio, las oficinas de trabajo autonómicas registraron en España y en todos los sectores 60.141 ofertas de empleo. 52.390 fueron cubiertas el mismo mes. En total, el sector servicios concentró el 60% de las propuestas de empleo. Solo el 1% (1.897 puestos) eran ofertas que pedían titulados superiores de segundo y tercer grado. 79 peticiones estaban destinadas a dirección de empresas de más de 10 trabajadores, el 0,01%.

“¿Por qué una persona con un buen currículum no puede encontrar trabajo en la oficina de empleo? Porque en España el servicio público ha quedado prácticamente destinado a la marginación. Es un caos. No están claras las normativas, hay puestos directivos en las oficinas sin función real y muy pocos trabajadores de atención al desempleado. Casi nadie se ocupa a las empresas que deben poner ofertas… Hace falta un nuevo modelo que convierta las oficinas en instrumentos útiles para lograr un trabajo”, repasa tajante María Salas.

Esta doctora en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social acaba de terminar una tesis en la que analiza el proceso jurídico de la colocación en España, mediante su comparación con el modelo de Italia, Francia, Reino Unido y Holanda. El modelo español sale perdiendo, de lejos.
“No se trata de extrapolar a España modelos extranjeros. No funcionarían. Pero sí de observarlos y ver en qué podrían ayudarnos a mejorar”, justifica. Francia, por ejemplo, tiene una realidad parecida a la de España. Sin embargo, dice, mientras en España el servicio público intermedia en un 3% de los trabajos, allí llega al 25%.

“Hay muchos motivos, pero uno muy evidente es por ejemplo que en Francia cada trabajador del sistema de empleo atiende a 12 personas. Son su responsabilidad. Se ocupa de cada una de ellas. Y solo cuando uno consigue trabajo incorpora a otro a su cartera. Esto le permite hacer un seguimiento cercano, conocer sus necesidades, controlar que se forma o hacer entrevistas… En España cada empleado de una oficina atiende de media a 250 parados. ¿Qué va a poder hacer por ellos? Muy poco”, explica.

“El problema principal es que no hay trabajo, pero también, que el sistema necesita mejorar mucho. Sobre todo de cara a las empresas. Pero está mermado. No hay ni personal ni recursos”, resume Paloma López, secretaria confederal de Empleo de CC OO.
“Las ofertas que gestionan las oficinas de empleo son las que nadie en el negocio de la intermediación quiere. Hay un problema de gestión y sobre todo de personal que hace que los universitarios ni se acerquen a apuntarse. Saben que no habrá nada para ellos”, incide Pedro Gallego, técnico de empleo de UGT.

“El Gobierno apuesta por los Servicios de Empleo. Se han reforzado las oficinas, con 1.500 orientadores, y los servicios de prestaciones con 2.000 técnicos. Es cierto que aún existe distancia con la media europea. En España hay un trabajador cada 189 desempleados y en la UE, uno cada 50, pero avanzamos notablemente”, se defiende Orduña, del SPEE.

Marcelo Castello lleva 20 meses buscando trabajo. Cuando se le acabó el contrato de diseñador gráfico que tenía en una revista y no le renovaron, no pensó lo que se le venía encima. “Justo antes de quedarme sin trabajo tocaba el cielo con las manos. Y entonces me dijeron que me iban a sustituir por una persona sin contrato”, recuerda con amargura.
Este argentino de 47 años afincado en Palma desde 2001 no se arrugó. Cobraba una prestación, así que aprovechó para hacer un curso de diseño de páginas web a través del servicio público de empleo. Quería renovarse. “El curso no me sirvió de nada. Las herramientas que me enseñaron estaban obsoletas. Ninguna empresa las usa ya”, recuerda. “Cuando vi que nadie me llamaba como diseñador, cambié mi currículum en la oficina. Puse que tenía dos manos, dos piernas y un cerebro. Con eso, soy capaz de trabajar en lo que sea”. Asegura que el servicio de empleo de Baleares nunca le ha ofrecido nada.

“Hay que lograr vincular más las prestaciones con las políticas activas de empleo, tal y como ocurre en la mayoría de la Unión Europea”, reconoce Orduña, y añade: “Ese es el objetivo en el que estamos trabajando, y para lo que colaboraremos con las comunidades autónomas”. Algunas, atendiendo a las cifras, se toman su función más en serio que otras.

“Cataluña es la comunidad que más propuestas de sanción eleva, con mucha diferencia”, recuerda Mireia Ràfols, directora de la red ocupacional del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC). En los últimos seis meses han doblado el número de orientadores y creado un servicio para convencer puerta a puerta a empresarios para que confíen sus ofertas al SOC, y al tiempo, controlan más férreamente a los parados que no cumplen con sus obligaciones.

“Todo es mejorable, es cierto. Pero al menos estamos esforzándonos”, justifica Ràfols. ¿Y si no lo hicieran? ¿Les sancionarían? No. Nadie premia ni castiga la labor de las comunidades. “Debería existir un reconocimiento por parte del Estado a las comunidades que cumplimos con nuestra labor. Aunque fuera en forma de más ayudas económicas”, exige.

Fuentes cercanas al Ministerio de Trabajo aseguran que el Gobierno trabaja en esa dirección: la calidad del control (que permite ahorrar al Estado dinero) y la mejor aplicación de políticas activas, se premiará.
El decreto de la nueva reforma laboral incluye la posibilidad de que empresas de colocación privadas colaboren con el servicio público de empleo, si llegan a un acuerdo con la comunidad autónoma donde operen. Para los sindicatos: privatización. Para la patronal de las empresas de trabajo temporal, AGETT: colaboración público-privada por el bien del desempleado.

“Solo en Grecia, Noruega y Luxemburgo se mantiene el monopolio con las oficinas al estilo de España. En el resto de países hace años que funciona el sistema mixto de oficinas públicas y privadas”, asegura Francisco Aranda, presidente de la asociación. La idea, al igual que ocurre con la sanidad o la enseñanza concertada, sería que se transfirieran a algunos parados a oficinas de empresas privadas de colocación. Estas podrían realizar ofertas de empleo y ofrecer cursos de formación. Si un trabajador rechazara ofertas, deberían advertir al servicio público para que tomara medidas. Las empresas, cobrarían del Estado cuando lograran colocar al parado. Mejor trabajo, más compensación económica.

Los sindicatos, dice Gallego, de UGT, no están en contra de la colaboración público-privada. “Pero debe llegar cuando se haya potenciado el sistema público de empleo, como se ha hecho en el resto de Europa. Cuando se creen verdaderos esfuerzos, puede haber empresas privadas. Si se hace ahora, tal y como está el sistema, el servicio público se convertirá en una sucursal de los servicios sociales: solo irán los que tengan problemas que les impiden trabajar, aquellos que no interesen a ninguna empresa, porque con ellos no se pueda hacer negocio”, vaticina.

Los sindicatos temen además que sea un organismo con ánimo de lucro quien determine cuál es la oferta de empleo adecuada que el desempleado está obligado a aceptar y cuyo rechazo conlleva la pérdida de las prestaciones por desempleo.

“Cuando te quedas en paro, si cobras al principio eres selectivo”, valora María C., una desempleada de Valencia de 27 años. Estudió relaciones laborales pero lleva años trabajando de contable y administrativa. Se quedó sin trabajo hace un año. “Me apunté en la oficina mi pueblo y empecé a cobrar. Me han llamado para tres entrevistas. No me cogieron en ninguna. No me preocupó, pero ahora que me quedan solo seis meses de prestación, sí estoy nerviosa. Ahora me da igual de lo que me llamen. Cogería un empleo de lo mío, de dependienta o de lo que me saliera”, dice.

María no llegó a rechazar ninguna oferta de las que le hizo la oficina de empleo, pero Carmen R., de 32 años, sí lo hizo. Estudió publicidad y mercadotecnia, vive en Madrid y busca empleo. “Trabajaba en publicidad. Se me acabó el contrato, y como estaba muy desesperada, acepté un trabajo de teleoperadora que vi en Internet. Se me acabó también, pero entonces tenía derecho a cobrar el paro”, recuerda. De eso hace ocho meses. La oficina de empleo le llamó hace uno por primera vez. Le ofrecían ser otra vez teleoperadora. “No lo cogí. Odio ese trabajo. No es para lo que he estudiado. Y encima me pagaban una miseria. El problema es que como es de lo último que tuve un contrato, según la oficina, era un puesto adecuado para mí. Me advirtieron de que quizá me vuelvan a llamar para lo mismo”, dice amargada. “No me siento culpable por no coger la oferta por mucho paro que haya. ¿Tengo que aceptar un puesto mal pagado y que odio, después de haberme matado a estudiar durante años para otra cosa? Creo que no”, zanja resulta.

¿Son las prestaciones culpables de que algunos parados se vuelvan pasivos? Según señaló en abril The Economist, las prestaciones en España son demasiado “generosas” y empujan a la economía sumergida.

María Salas se enerva con solo escuchar este tipo de críticas. La mano dura no la necesita el parado, la necesita el sistema, defiende. “Las prestaciones no son excesivas. Son una ayuda para evitar la marginación del que se queda sin empleo. Estar en paro conlleva una lacra social que nadie quiere. Y si hay alguien que se aprovecha del sistema es un caso aislado. Basta de decir que el trabajador es muy flojo. Lo que no funciona es el sistema de empleo público. Y por eso las empresas no ponen ofertas. Hay que conseguir reformarlo, porque no está muerto. Necesita un empujón. Uno grande. Pero sólo un empujón”.

por: Cristina Delgado

El 12% de los trabajadores invierte más de 90 minutos en trasladarse al trabajo

Jueves 12 de Agosto del 2010

Fuente: cincodias.com

Un 12% de los trabajadores españoles emplean, a diario, más de 90 minutos en trasladarse al trabajo, mientras que, a nivel mundial, dos de cada diez empleados “siguen sufriendo los largos trayectos en lugar de acceder a prácticas de trabajo flexible”, según un estudio desarrollado por el proveedor mundial en soluciones de espacios de trabajo Regus.
Los coches siguen siendo, “con diferencia”, la forma más popular de transporte entre los trabajadores (64%), mientras que el 9% opta por caminar y el 7% coge el metro. Por otro lado, la opción de compartir coche, mencionada por tan solo el uno por ciento de los encuestados, aparece como la alternativa “menos popular” para los españoles.

El director de Regus en España y Portugal, Philippe Jiménez, ha señalado que “dado que el tráfico de las ciudades está cada vez más congestionado es decepcionante ver que muchos trabajadores siguen obstruyendo las carreteras en hora punta, cuando podrían estar empleando su tiempo de forma más amena o productiva en cualquier otro lugar”.

Asimismo, ha remarcado que “para hacer frente a los efectos dañinos que estos recorridos causan en la salud y en la moral de los empleados, las empresas inteligentes están introduciendo más flexibilidad en sus prácticas y buscando soluciones en espacios de trabajo que permitan a su personal trabajar más cerca de casa”.

De esta forma, ha concluido que “el teletrabajo y la flexibilidad en el horario pueden proporcionar una muy necesaria rotura en la rutina semanal de desplazamiento al trabajo, además de traducirse en más espacio en la oficina y un ahorro en el mantenimiento de estas”.

10% de sueldo para el desplazamiento

Otro de los inconvenientes al que tienen que enfrentarse los trabajadores es el coste del desplazamiento. Mientras que, a nivel mundial, los empleados gastan un 10% o más de su salario en desplazarse hasta el trabajo, en España la media de dinero empleado para este fin ronda el 3% del salario anual.

Por último, el informe se refiere a los problemas de salud derivados del estrés inducido por los desplazamientos al trabajo. Entre ellos, destacada: las subidas de presión arterial, los desórdenes musculares y articulares, el incremento de la hostilidad y los efectos adversos del rendimiento cognitivo.

Diez puntos para vencer al desempleo

Jueves 12 de Agosto del 2010

Fuente: expansionyempleo.com

Estar sin empleo es una situación a la que nadie se acostumbra. Lo importante es no dejarse llevar por la frustación y plantarle cara, recuperar el control y encarar el futuro de manera positiva. Hay diez puntos básicos con los que empezar a trabajar.

1. Informarse sobre los derechos. El trabajador debe iniciar con cierta urgencia la tramitación de la prestación por desempleo o subsidios que le puedan corresponder en función de su cotización. Esta prestación de desempleo protege al trabajador ante una situación de falta de trabajo por la finalización de una relación laboral de forma involuntaria. Los trabajadores autónomos no tienen derecho a esta prestación. Según los casos, la persona en paro puede tener derecho a cobrar una prórroga o prestación asistencial, llamada subsidio por desempleo.

2. Identificar nuevos caminos profesionales. La situación de desempleo puede ser el punto de partida para una nueva situación profesional que hasta el momento el candidato no se había planteado. Según un estudio de Randstad, el 65,6% de los actuales trabajadores reconoce que no está trabajando en algo directamente relacionado con sus estudios. Retomar la vocación profesional donde se abandonó en su momento puede ser un buen comienzo.

3. Buscar empleo. Es positivo darse unos días para buscar trabajo, pero no conviene demorar más de 15 días la búsqueda de empleo. Hoy, Internet es la herramienta básica para acceder directamente a ofertas de empleo, ya que uno de cada tres trabajadores reconoce que su último empleo lo consiguió a través de esta herramienta. Pero no hay que desestimar otras acciones: contacto directo con compañías, acudir a agencias de intermediación laboral, etc.

4. Preparación de herramientas. El candidato debe dedicar tiempo a la preparación del currículum vitae y la carta de presentación con los que comenzará una nueva etapa de tu vida. La mejor opción es realizar modelos específicos para cada puesto en concreto al que se quiera optar.

5. Realizar un argumentario. El candidato debe valorar todo lo que ha conseguido y desarrollado profesionalmente y realizar un argumentario de venta de sí mismo. De esta manera le será más sencillo destacar sobre el resto de candidatos, tanto en el CV como en la posible entrevista.

6. Preparar entrevista. El candidato siempre debe preparar con la suficiente antelación una entrevista, pero en el caso de despido es especialmente importante, ya que sin duda preguntarán sobre los motivos que desencadenaron la salida de la empresa. El interesado debe responder con honestidad y confianza ante las posibles preguntas: “¿Por qué te despidieron?”, “¿Qué has estado haciendo durante el periodo de desempleo?”, etc.

7. Aprovechar para desarrollar nuevas habilidades. Mejorar los conocimientos que necesitaba en su anterior empleo o buscar aquellos que le hubiera gustado poseer para promocionar son algunas de las posibilidades de formación que el candidato debe plantearse. Junto a ellas, siempre debe tener en cuenta el dominio de un segundo idioma o el desarrollo de conocimientos informáticos.

8. Mover la red de contactos. Recuperar y mantener una lista actualizada de contactos es fundamental para conseguir empleo, especialmente si se está desempleado, ya que permite estar en contacto directo con el mercado laboral.

9. Reciclaje. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva salida profesional son algunas opciones.

10. Seguir intentándolo. Tras un periodo de búsqueda de empleo, si no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales, ya que puede estar motivado por las propias circunstancias de la economía. El consejo: seguir insistiendo y ser proactivo en la búsqueda de trabajo.

Más de 25.000 nuevos jóvenes autónomos se benefician de las bonificaciones de la Seguridad Social

Miércoles 4 de Agosto del 2010

Fuente: eleconomista.es

Más de 25.000 nuevos jóvenes autónomos se suman a los 228.301 que trabajan por cuenta propia y que a finales de abril de 2010 se beneficiaban del sistema de bonificaciones de cuotas a la Seguridad Social que estableció el Estatuto del Trabajo Autónomo, según informó en un comunicado la Unión de Profesionales y Trabajadores (UPTA).

El acceso a estas bonificaciones tuvo un crecimiento permanente desde octubre de 2007, fecha de entrada en vigor del Estatuto, hasta finales de 2008. La incertidumbre económica truncó este crecimiento durante más de nueve meses, llegando a ser sólo 203.000 autónomos en septiembre de 2009.

Sin embargo, la tendencia ha cambiado desde entonces, recuperándose el crecimiento todos los meses (siete consecutivos) hasta llegar a la cifra de 25.000 nuevos autónomos.

Para UPTA, estos datos demuestran la eficacia, incluso en época de crisis, “de todas las medidas que fomentan el autoempleo y el emprendimiento, especialmente entre los jóvenes”.

La economía española vuelve a crear empleo pero de baja calidad

Miércoles 4 de Agosto del 2010

Fuente: cincodias.com

El número de personas con empleo aumentó en 82.700 durante el segundo trimestre. Es la primera vez que la economía española crea empleo desde junio de 2008. Sin embargo, la tasa de paro subió hasta el 20,1% debido a que la ocupación generada no fue suficiente para absorber las 115.000 personas más que buscan un trabajo. Y los nuevos puestos son de baja calidad: temporales y a tiempo parcial.

La botella medio llena o medio vacía. Así se puede ver el comportamiento del mercado laboral español en el segundo trimestre del año. Hay un dato positivo incontestable y es que la economía creó empleo entre abril y junio por primera vez desde en dos años. En concreto, 82.700 nuevos puestos de trabajo. Y hasta ahí las grandes alegrías porque en cuanto se analizan el resto de las cifras de la encuesta de población activa (EPA) del segundo trimestre conocidas el viernes el recipiente puede empezar a verse medio vacío.

De hecho, esta recuperación se dibuja como algo muy coyuntural dado que la cifra desestacionalizada de la ocupación, que corrige los efectos de calendario y refleja mejor la tendencia de futuro del mercado, aún arroja una destrucción de empleo de casi 49.000 personas.

En segundo lugar, la creación de empleo, siendo relativamente significativa, no ha sido suficiente para dar una ocupación a todo el colectivo de nuevas personas que se pusieron a buscar trabajo entre abril y junio. Así la población activa (gente que se declara en disposición de trabajar) aumentó en 115.000 personas, con lo que tras la generación de empleo aún quedan 32.000 en paro que pasaron a engrosar las listas del desempleo que afecta ya 4,64 millones de personas. Con ello, la tasa de paro escala cuatro décimas hasta el 20,1%. De todos los parados, 1,8 millones perdió su empleo hace más de un año.

Las razones que han impulsado este fuerte avance de la población activa pueden indicar que el ajuste del empleo aún no ha terminado.
Por ello, en familias donde se teme perder el empleo en los próximos meses, los miembros inactivos se ponen a buscar trabajo. Igualmente en aquellos hogares donde se prevé que la prestación por desempleo se agote próximamente. De hecho el perfil de nuevo activo es el de mujer mayor de 45 años.

Casi todos temporales
A todo esto hay que añadir la baja calidad de los puestos de trabajo que se han generado. Nueve de cada diez fueron de carácter temporal (sólo hubo y más de la mitad a tiempo completo. En el saldo neto se observa que los nuevos puestos se ocuparon por hombres; entre los que se generaron 94.000 empleos, al tiempo que se destruyeron 11.300 entre mujeres.

Otro claro síntoma de esa coyunturalidad es dónde se ha creado empleo: 84.000 puestos en los servicios; 36.700 en construcción y 19.000 en industria. La agricultura se desploma, con 57.000 empleos menos. Y 361.800 personas buscan su primer trabajo

Inmigrantes. Uno de cada tres, en paro
Nueve de cada diez puestos de trabajo generados en el segundo trimestre de este año fueron ocupados por españoles y apenas el 10% por extranjeros. Esto ha provocado un nuevo aumento de la tasa de paro entre los inmigrantes hasta el 30,2%, con lo que casi uno de cada tres extranjeros está en el desempleo.

Empleadores. Se desploman los autónomos
Todo el empleo creado entre abril y junio fue asalariado (con 110.200 trabajadores por cuenta ajena más). Sin embargo, el colectivo de empleadores sufrió un descalabro, al verse recortados en casi 27.000 personas. Los empresarios con asalariados a su cargo son los que más disminuyen (11.300 menos).

Hogares. Más familias desempleadas
El leve avance de la ocupación no ha servido para frenar la sangría de los hogares donde todos sus miembros están desempleados. Así, se registran 9.800 hogares más en esta situación, hasta sumar 1,3 millones. La tasa de paro de las personas de referencia es del entorno del 16% y la de los hijos, del 32,1%.

Regiones. El turismo, mejor en Baleares
Las costas y el turismo ya no son sinónimos de tirón en el empleo. Mientras que Baleares (con 43.000 nuevos puestos) y Cataluña (42.700) lideran la recuperación del mercado, las mayores caídas de ocupación se dan en otras tres zonas turísticas: Canarias (27.900 menos); Valencia (24.400) y Andalucía (-21.000).

por Raquel Pascual

Empleados adictos al trabajo: qué perfiles tienen y cómo impactan en las empresas

Jueves 29 de Julio del 2010

Fuente: iprofesional.com

Trabajar más de 12 horas diarias aumenta en un 37% la posibilidad de padecer alguna enfermedad. Expertos consultados por iProfesional.com revelan cómo detectar a un workaholic. Cuáles son las soluciones para prevenir la adicción y aprender a poner límites a las tareas. Qué papel juegan las compañías

El deseo de ascender en la empresa y alcanzar mayores objetivos en el mundo corporativo lleva, inevitablemente, a que se extiendan las jornadas laborales y que los profesionales pasen más tiempo en sus oficinas que en sus propios hogares.

Trabajar, cumplir metas, avanzar y obtener mejores retribuciones económicas son fines esperables y necesarios para el grueso de los ejecutivos. Pero a veces se convierten en obligaciones autoimpuestas y excesivas que incluso, para algunas personas, se vuelven una adicción por la que el aspecto laboral pasa a ser prioritario en sus vidas.

Frente a semejante panorama, lo ideal es que los empleados sean capaces de controlar a tiempo este exceso de tareas. Sin embargo, existen perfiles que no pueden ponerse límites y para los que la adicción al trabajo se hace difícil de manejar. Son los denominados “workaholics”, una tendencia moderna y absolutamente perjudicial para las personas.

Para Mónica Cruppi, investigadora y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), cada vez es más frecuente observar personas que trabajan en su tiempo libre.

”Si bien muchos lo hacen porque no les alcanza el dinero para hacer frente a sus obligaciones económicas, también hay perfiles que no pueden vivir sin trabajar; es decir, los ´laboradictos´”, diferencia la especialista.

De acuerdo a la psicoanalista, existen personas que creen que el empleo es lo más importante en la vida y que todo lo demás es secundario. Y, según advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muchas de ellas acaban sufriendo un infarto.

De hecho, está comprobado en diversos estudios mundiales que trabajar más de 12 horas al día aumenta en un 37% la posibilidad de padecer alguna enfermedad.

Las 24 horas, los 365 días del año
Ante la consulta de iProfesional.com, Eduardo Press, director de la Escuela de Psicología Organizacional, define a un adicto al trabajo como aquel que no puede dejar de estar conectado con las tareas que tiene que hacer.

“Incluso cuando llega a su casa, un workaholic sigue en actividad y sus temas de conversación en los distintos círculos siempre giran en torno al trabajo”, refuerza el experto.

Así, cuando la persona no está en contacto con su objeto de adicción -en este caso el empleo- cae en un estado de sufrimiento y angustia. Y, por ejemplo, no disfruta de las vacaciones. En palabras de Press, el período de descanso para los workaholics se convierte en un “verdadero tormento”.

El éxito cuesta caro
“El trabajo como un objeto adictivo ofrece un escenario de placer ya que aporta dinero, libertad económica, reconocimiento social y puede llevar al éxito y al poder”, destaca Cruppi desde la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Y, en una sociedad en la que se privilegian los valores del consumo, la competitividad, la productividad, el éxito y la búsqueda de bienes materiales, la adicción muchas veces pasa desapercibida.

En esta línea, Press hace hincapié en que “hoy hay un fuerte estímulo de la competencia y un creciente temor a la famosa ’serruchada de piso’. Esto lleva a que la gente nunca abandone sus tareas e incluso se convierta en una especie de workaholic, no por desarrollo de personalidad sino por responder a lo que el cree que es la demanda”.

Para Cruppi, en tanto, la adicción al trabajo también es “un modo de rellenar los sentidos frente al dolor y a las terribles angustias que algunas personas padecen, como un intento de llenar un vacío existencial”.

Workaholics, cómo detectarlos
Irremediablemente, un workaholic pierde contacto con el placer y los proyectos de otras áreas de su vida: familiar, emocional, social, cultural. Su mundo se achica y empobrece. Poco a poco se va quedando sin la capacidad de disfrutar de la vida en general ya que su único goce lo constituye el trabajo.

El perfil de personalidad de estas personas incluye: altos grados de ansiedad, poca tolerancia a la frustración, impaciencia, hostilidad e hiperactividad.

Son susceptibles y muy vulnerables en relación al entorno y están dispuestos a obtener logros importantes a corto plazo.

Además, suelen ser muy exigentes, despectivos, autoritarios, incapaces de delegar y controladores. Asimismo, asocian el valor de una persona con su éxito profesional.

A pesar de ser perfiles difíciles abordar, existen patrones que indican cuándo una persona podría estar cayendo en una adicción al trabajo, como por ejemplo:
•Trabajar permanentemente mucho más tiempo del establecido
•Llevarse tareas a la casa en forma cotidiana
•No tener tiempo para descansar o evitar tomarse vacaciones
•Dejar de lado a la familia por asuntos laborales la mayoría de los fines de semana.

“Se dan casos aún más extremos en que viven pensando en sus tareas pendientes y los acompaña una sensación permanente de culpa, tensión o temor si no están trabajando, incluso en sus horas de descanso”, advierte un informe difundido por el sitio de empleos Trabajando.com.

Y añade: “Es de vital importancia que las personas descubran a tiempo que su vida se está desequilibrando. Y, si ya no les es posible solucionarlo con sus propias herramientas, la mejor alternativa es buscar ayuda en un especialista, por ejemplo, un psicólogo”.

Los efectos
Al gerente general de Trabajando.com Argentina, Pablo Molouny, no le caben dudas de que “la motivación y, por ende, la productividad se ven directamente afectadas por el exceso o la adicción al trabajo”.

En su opinión, esto trae efectos nocivos como irritabilidad, falta de concentración y estrés, entre otros factores. Y suele presentar trastornos como la hipertensión, las alteraciones de los lípidos, el sedentarismo, somatizaciones (dolencias orgánicas) u otros procesos (ansiedad, depresión).

Qué rol juegan las empresas
“Son las compañías las que deben tomar medidas preventivas y fomentar la organización de las tareas de manera adecuada entre el personal, así como de promover actividades recreativas y, además, respetar los horarios de descanso de éstos”, dice Molouny.

“El empleado -continúa el número uno de Trabajando.com en el país- tiene que saber cuándo detenerse y cuánta carga de trabajo es capaz de soportar. Por lo tanto, es necesario que aprenda a organizarse y no extralimitarse con las tareas para evitar consecuencias físicas o psicológicas”.

En opinión de Press, la manera en la que las compañías aborden un caso de adicción al trabajo, dependerá de la cultura existente puertas adentro de la organización y del tipo de mensaje que los directivos envían hacia abajo, así como de las clases de conductas que estimulan y promueven.

“Si en una empresa se fomenta la proactividad al extremo, la rapidez y la competencia, los adictos al trabajo pasan más desapercibidos y se los confunde con gente que está comprometida y tiene puesta la camiseta de la empresa”, explica el psicólogo experto en comportamiento organizacional.

“Pero -añade- en aquellos lugares donde la tendencia es más a la cooperación y donde se incluye la reflexión y el pensar sobre lo que se está haciendo, un workaholic resalta más y su tratamiento dependerá del grado de adicción”.

¿Cuáles son las soluciones?
Según publica el portal de noticias 20minutos.es, para prevenir la adicción al trabajo, algunas de las soluciones pasan por:

•Establecer un horario laboral fijo que se deberá cumplir sin excepciones y que tenga en cuenta las horas de descanso y tiempo libre.
•Determinar qué funciones y responsabilidades reales competen al cargo y cumplir sólo con ellas, salvo alguna excepción acordada con la empresa o superiores.
•Delimitar tareas diarias de forma que se puedan cumplir dentro del horario establecido para evitar la aparición de estrés.
•Aprender a dejar algo pendiente y a no realizar todas las tareas con una perfección que signifique destinar excesivo tiempo a detalles poco importantes.
•Aprender a delegar tareas a otros compañeros sin intención de controlar todo el trabajo, sino sólo supervisarlo.
•Saber decir “no” a algunos pedidos hechos por otros.
•Aprender a hacer respetar los derechos personales dentro del trabajo.
•Proponerse metas laborales realistas a corto, medio y largo plazo.
•Reforzar los vínculos personales y familiares para desear disponer de tiempo libre y estar con las personas importantes del entorno.

Otra buena alternativa es buscar actividades extra programáticas, ya sea solos o acompañados, para tener tiempos de diversión y descanso, de manera que el empleo no se transforme en la única filosofía de vida.

En definitiva, la premisa es trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Si el orden de estos factores es alterado, lo mismo ocurrirá con la salud física y mental del empleado.

por Cecilia Novoa

El 50% de jóvenes tiene exceso de formación para su empleo

Viernes 23 de Julio del 2010

Fuente: cincodias.com

Un porcentaje importante de la población ocupada presenta una falta de adecuación entre el nivel de estudios alcanzado y el requerido en el puesto de trabajo. A su vez, este desajuste educativo es más frecuente entre los jóvenes. En concreto, sólo un 49% del total tiene una formación adecuada para su puesto (un 32% está sobreeducado y un 19% infraeducado). Si además se obvian los estudiantes que únicamente han alcanzado la educación obligatoria, el porcentaje de población que está más formada de lo requerido en su empleo se dispara hasta más del 50%. Ésta es una de las conclusiones de un estudio presentado ayer en Valencia por la profesora Marta Rahona durante el seminario El rendimiento de la universidad española: causas y consecuencias, organizado por Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, los hijos de padres con niveles educativos bajos son más propensos a experimentar sobreeducación en su primer empleo, es decir, están más formados de lo necesario. “La forma más eficaz de acceso al empleo son las influencias y los contactos familiares”, señala Rahona. Así, las familias con progenitores con niveles de estudios avanzados acceden a su trabajo en circunstancias más ventajosas, lo que lleva a adecuar más sus características formativas a lo exigido en el puesto. Según el estudio, el hecho de que el padre tenga estudios superiores, sea director o gerente de empresa o Administración Pública, trabaje como técnico o administrativo, o sea un trabajador cualificado, aumenta enormemente la probabilidad de encontrar un trabajo acorde con lo estudiado.

Grados o bachilleres

La docente explica que la expansión de la educación universitaria en las últimas décadas ha provocado que “los graduados se vean más afectados por la sobreeducación”. Mientras un 42% de los universitarios tiene un nivel de estudios superior al demandado por el mercado, solamente un 0,4% lo posee menor. Sin embargo, y a pesar de esa tendencia, el estudio apunta que la probabilidad de tener una formación excesiva aún es inferior en los universitarios que en grados o bachilleres. Entre estos niveles formativos, el mercado penaliza especialmente a los que tienen un grado medio: seis de cada diez de estos jóvenes está demasiado preparado.

Causas del desajuste

Los motivos que justifican estas alteraciones son el incremento del nivel educativo de la población, los desajustes existentes en la estructura de las ocupaciones y las distorsiones del mercado laboral. Estas circunstancias dificultan el acceso al empleo de los universitarios, devalúan el valor de los títulos académicos, crean un desplazamiento hacia puestos administrativos y disminuyen la ventaja relativa de los titulados. En este contexto, la búsqueda de empleo es determinante, ya que pasado un tiempo son mayores los incentivos del joven a aceptar cualquier trabajo, con independencia de que su nivel educativo supere al que se requiere en la ocupación.

Por otro lado, los resultados muestran que el hecho de trabajar en el sector público reduce la probabilidad de estar sobreeducado a un tercio con respecto a estar empleado en el sector privado.

Por comunidades autónomas, La Rioja, Aragón y Baleares son las regiones que más adecúan la formación de los jóvenes al primer trabajo encontrado, mientras que Asturias, Cantabria y Extremadura son los lugares que menos premian la formación del estudiante.

Las cifras
42% es el porcentaje de universitarios que presenta sobreeducación.

4,5% son los graduados formados por debajo de lo que requiere su puesto.

0,4% son los estudiantes con formación obligatoria y demasiado preparados.

Sólo uno de cada de cinco parados decide estudiar
A pesar del inmenso paro, en el primer trimestre del año, sólo el 17,1% de los desempleados en España -prácticamente uno de cinco- realizó algún tipo de formación, según los datos que el servicio de estudios de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) dio a conocer ayer.

Así, el desempleo alcanzó la cifra de 4.612.700 personas en el primer trimestre de 2010. De entre ellas, 788.200 decidieron efectuar algún tipo de programa de aprendizaje para la mejora y el reciclaje profesional.

Una cifra que tiene un amplio recorrido, a juicio de Agett. Sin embargo, España registró un notable incremento de un 160% en comparación con el tercer trimestre de 2007, es decir, desde la irrupción de la crisis, 485.000 personas comenzaron algún estudio.

En lo que se refiere a la formación continua -las personas de entre 25 y 64 años que siguen con algún programa de aprendizaje durante toda su vida-, España se encuentra en el promedio de la UE, con un 10,4%. En ese sentido, Agett destacó que las mujeres son las más estudiosas, con un 11,3%, en comparación con el 9,6% de sus compañeros.

A juicio de la patronal, existe una relación inversa entre el desempleo y la formación continua. En este sentido, Francisco Aranda, presidente de Agett, subrayó que en los países con menor paro se observa que las personas que siguen formándose siempre superan el 30%.

La patronal apuntó que los países que presentan mayores porcentajes en este sentido en el ámbito europeo son Dinamarca, Suecia, Finlandia, Reino Unido y Holanda. En el lado opuesto, encabezan el ranking del furgón de cola Grecia, Italia, Francia, Irlanda, Portugal y Bélgica.

La mitad de los jóvenes tarda un año en hallar empleo

Viernes 23 de Julio del 2010

Fuente: elpais.com

La crisis ha puesto muy difícil a los jóvenes encontrar trabajo. La destrucción de empleo se ha cebado con ellos. Así lo demuestra el tiempo que pasan los menores de 35 años hasta encontrar empleo una vez han acabado sus estudios. Al menos la mitad de ellos se pasa un año buscando.

La otra cara de la moneda la representan aquellos que encontraron trabajo apenas un mes después de estudiar, un 28%, según los datos del INE elaborados a partir de la encuesta de población activa del año pasado. Claro que en este colectivo, se incluye quienes ya tenían un empleo mientras estudiaban (18,8%).

Pese a estos problemas, muy pocos jóvenes optan por montar su propio negocio. Solo el 2% del total elige esta salida. Más éxito tiene la opción de buscar empleo a través de amigos o familiares: es lo que hace el 47,9%, mientras que un 19,8% envían su currículum a las empresas.