Las organizaciones más innovadoras y flexibles son las que cuentan con un mayor número de empleados que trabajan desde casa o fuera de la oficina porque saben que se concilia mejor, se ahorran costes y se mejora el rendimiento.
Acceso a una cantera más amplia de talento, mejora de la productividad, menos gasto en espacio para oficinas, zonas comunes, seguros, mantenimiento, aparcamientos… El teletrabajo mejora el estilo de vida de los empleados y los resultados de las empresas, además de reducir el consumo de energía, los problemas del transporte, la contaminación y la necesidad de recortar la plantilla. También incrementa la competitividad global, la creación de empleo y el equilibrio entre la vida personal y laboral. Así lo demuestra un estudio elaborado en 2008 por la firma de selección Robert Half International, en el que se indica que el teletrabajo y los horarios flexibles son el tercer incentivo más importante para atraer personal, por detrás del salario y los beneficios sociales, pero por delante del bonus y los días extra de vacaciones.
Las organizaciones que tienen más éxito con esta modalidad laboral tienden a integrarlo de forma que encaje a la perfección en su infraestructura legal, financiera, administrativa y de recursos humanos, asegurándose de que sea una práctica voluntaria, sujeta a la decisión de la dirección, operativamente asumible y sin costes adicionales.
Desconfianza
Sin embargo, las empresas siguen manifestando desconfianza “por el hecho de no controlar presencialmente el trabajo. Se sigue funcionando con esquemas antiguos para nuevos tiempos”, afirma Ángel Belzunegui, del Grupo de Investigación, Análisis Social y Organizativo de la Universidad Rovira i Virgili, de la que es profesor de Sociología. Añade que, en este sentido, “la confianza mutua es indispensable para que el teletrabajo tenga éxito. Las organizaciones más nuevas y flexibles, como las de diseño de software y, en general, las innovadoras y tecnológicas, son las que más lo han incorporado a su estructura de funcionamiento con notables índices de satisfacción”. Para este experto, los países con más cultura de teletrabajo “son aquellos que despuntan en empresas tecnológicas y en inversión en innovación y desarrollo: Estados Unidos, algunos países nórdicos y la India, con una potente masa laboral formada en la industria del software”. En Canadá, por ejemplo, el segundo país más grande del mundo, las largas distancias obligan a sus ciudadanos a viajar con frecuencia, por lo que el teletrabajo es, cada vez más, una alternativa.
Las previsiones realizadas para la implantación del teletrabajo en España, como en el resto de Europa, “no se han cumplido”, asegura Belzunegui. Según el informe realizado por la consultora CVA El teletrabajo en el marco de las políticas de conciliación en España, el 16,2% de las organizaciones sondeadas –todas con más de 250 empleados– afirman que ofrecen esta posibilidad laboral en algún grado a sus empleados. Sólo el 1,37% brinda totalmente esta opción. Por comunidades autónomas, Madrid (57,9%) es la que más recurre a esta medida, seguida por Cataluña (9,7%), Murcia (5,8%) y Valencia (4,8%). Por sectores, los datos revelan que los servicios (28,7%), la industria (18,5%) y el inmobiliario (12,1%) son los que más utilizan el teletrabajo.
Belzunegui no cree que la situación económica actual haga que las empresas lo extiendan entre sus empleados: “La crisis ha afectado fundamentalmente a las compañías intensivas en mano de obra, a las que no han mejorado sus productos y procesos; en una palabra, a las que no son innovadoras. Puede, en todo caso, que aumente en el domicilio de los autónomos. Para su expansión, el teletrabajo necesita de estabilidad y crecimiento y un modelo productivo que se base en la generación del conocimiento”.
En nuestro país esta forma de trabajar se ha vinculado “a los temas de conciliación (un ejemplo claro es la Administración Pública) y también como un instrumento que tienden a utilizar más las mujeres, pero no se han explorado sus posibilidades reales en cuanto a la distribución individual de la jornada laboral y a la flexibilidad que también aporta a la empresa”, afirma Belzunegui.
De algún modo, el teletrabajo es ya una práctica cotidiana y no planificada en gran número de trabajadores que emplean el teléfono fijo o el móvil, el correo electrónico, Internet y el fax fuera de su centro de trabajo y, muchas veces, fuera también de su horario laboral, según el estudio El teletrabajo en la conciliación de la vida familiar y laboral en las mujers españolas, una investigación promovida por UGT Euskadi y realizada en el marco del Plan Avanza Ciudadanía.
Como parte del proyecto, que se inició en septiembre de 2008 y tiene prevista su finalización en octubre de 2010, se ha realizado una encuesta a mujeres en toda España. Entre los resultados obtenidos cabe destacar que la última referencia de teletrabajadoras habla de un 4,9% de la población activa española, una de las más bajas de Europa. Respecto a las posibilidades que las empresas ofrecen a las trabajadoras españolas para acogerse a esta modalidad, los datos muestran que casi un 20% de las encuestadas afirma que su empresa le daría esta opción. Entre las ventajas, citan disponer de más tiempo, rebajar el nivel de estrés y conciliar. Sólo un 5,7% de las sondeadas teletrabaja en la actualidad.
Candidatos
Es cierto que no todas las personas son candidatas a trabajar desde casa, por el lugar en el que viven, por la situación familiar o por su forma de organizarse. “Hay que analizar si va a ser positivo para la empresa y para el trabajador”, afirma Consuelo León, investigadora del Centro Internacional Trabajo y Familia de IESE-Universidad de Navarra. Las investigaciones llevadas a cabo por este centro muestran que existen tres pilares básicos sobre los que se asienta la flexibilidad:
1. Tecnología: es la más fácil de conseguir, pero también es condición imprescindible, ya que sin ella no se puede desarrollar la tarea.
2. Procesos: han de ir adecuándose para que se puedan realizar de modo remoto.
3. Cultura: ésta acaba materializándose en el jefe. Es él quien ha de impulsar que los empleados hagan uso de la flexibilidad horaria y espacial, siendo él quien la utiliza y animando a otros a que lo hagan.
Fuente: Expansion
Autor/a: Ana Colmenarejo