El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, centró su comparecencia en el pleno del Congreso dedicado a la crisis en el anuncio de una subida de impuestos no superior al 1,5% del PIB para el conjunto de las Administraciones Públicas, unos 15.000 millones de euros. Al mismo tiempo, intentó inyectar optimismo a la sociedad española, y, tras repasar algunos de los últimos indicadores económicos, aseguró que existen “indicios consistentes de que el peor momento de la recesión ha pasado”, aunque subrayó que España sigue inmersa en una crisis intensa a la espera de una recuperación todavía “incierta”.
Por eso defendió mantener los compromisos adquiridos en la Comisión Europea y en el G-20 para continuar con los planes de estímulo económico y con las reformas del sistema financiero. También señaló que es necesario continuar garantizando la protección social para que “nadie quede descolgado”.
Eso sí, advirtió que se tardarán en digerir las consecuencias de la crisis, que sólo se superará, puntualizó, cuando la recuperación se asiente y se vuelva a crear empleo de forma estable.
Incluso admitió que se equivocó al vaticinar que aquello que estaba empezando a finales de 2007 era una desaceleración económica y no una crisis. “Reconozco que yo estaba más en la tesis de la desaceleración porque, a diferencia de otros, no tenía capacidad de vaticinar que se iban a hundir los grandes colosos financieros en EE.UU.”, afirmó el presidente, que zanjó: “Reconozco mi error, ya se que alguno de los que suben a hablar en esta tribuna nunca se equivoca, yo sí”.
Aumento impositivo para reducir el déficit
En cuanto a los impuestos, Zapatero defiende que el objetivo de la subida “moderada” que propone el Gobierno es garantizar las necesidades de protección social y de la inversión en infraestructuras, y sostiene que ayudará a reducir el déficit para volver a la estabilidad presupuestaria.
Destacó que tanto en los Presupuestos Generales del Estado de 2010 como en la Ley de Economía Sostenible se producirán algunos ajustes fiscales, aunque admitió que globalmente supondrán una subida moderada de la presión fiscal. La subida de los impuestos estará por debajo del 1,5% del PIB para el conjunto de las Administraciones Públicas, que implica que la presión fiscal será inferior a la de 2004.
El presidente indicó que ese incremento contribuirá a la reducción del déficit equivalente a la que se conseguirá con los recortes en el gasto público y que habrá incentivos a las actividades de la economía sostenible y se bajará el Impuesto sobre Sociedades a las empresas de menor tamaño que mantengan el empleo en 2010 y 2011.
Insistió en que el esfuerzo que se pide a los ciudadanos con la subida de impuestos es “menor” que las bajadas tributarias adoptadas por su gobierno. Señaló que las rebajas fiscales aprobadas han tenido un coste para las arcas públicas de 20.000 millones de euros y la subida que se prepara supondrá 15.000 millones de ingresos, 5.000 menos.
Recordó que la presión fiscal está en el 32,6% del PIB y hace cinco años estaba en el 34,5%, más baja que la de otros países europeos como Alemania y Francia, y abogó por un esfuerzo “máximo” de solidaridad entre los ciudadanos en época de crisis.
También anunció que las cuentas del año que viene serán las más austeras de los últimos años y recordó que el gasto se reducirá el 4,5% con respecto a la liquidación de 2009, “8.900 millones de euros que van a suponer una depuración exhaustiva de todo gasto no estrictamente prioritario”.
Zapatero resaltó que así podrán concentrarse el máximo de recursos en los grandes objetivos para 2010: mantener el gasto productivo necesario para reforzar el potencial de crecimiento de la economía, favorecer el cambio de modelo de producción y garantizar la protección social. Precisamente, anunció una conferencia de presidentes autonómicos la última semana de octubre para recabar la colaboración de las comunidades en la renovación del modelo productivo.
En su discurso, el presidente hizo otro anuncio, que el Consejo de Ministros del 16 de octubre aprobará el nuevo Fondo de Inversión Local de 5.000 millones de euros para que las actuaciones que sufrague puedan iniciarse en 2010.
Rajoy: “Falso diagnóstico”
A la afirmación de que lo peor ya ha pasado, Mariano Rajoy replicó al presidente que la economía marcha “invariablemente peor”. El líder del PP achaca al Gobierno que parte de un “falso diagnóstico” de la situación económica y eso conduce a resultados indeseados. Se refirió al empleo como un innegable indicador de la recuperación, y destacó que no se reactiva y que incluso el propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no descarta que el paro alcance el 20%.
Rajoy advirtió de que “no hay subida de impuestos capaz de tapar el agujero” que el Gobierno ha creado y pidió explicaciones por decidir una subida de impuestos que equivale a una recaudación de 15.000 millones de euros más.
En su opinión, un aumento impositivo redundaría en un menor consumo, “mas crisis y no solucionaría el problema del déficit”, por lo que ofreció un pacto para reducir el déficit de las Administraciones Públicas con la condición de que no se suban los impuestos.
En su réplica a los grupos, Zapatero, anunció que convocará a Rajoy a una reunión para estudiar la situación de las cuentas públicas, en la que le pedirá al líder del PP que especifique en qué partidas defiende que se aplique la reducción del gasto.
CiU suspende al Gobierno
En el turno de CiU, su portavoz, Josep Antoni Duran Lleida, acusó a Zapatero de haber permitido que la situación económica se le haya ido de las manos y puntuó con un suspenso su gestión para combatir la crisis.
Duran le recriminó haber sido incapaz de prever la crisis y de equivocarse en la adopción de las primeras medidas para combatirla, dejando al sector de la construcción en “caída libre”. Subrayó que el Gobierno no tiene un plan de lucha anticrisis y para el empleo, “porque el Plan E no lo es, el subsidio adicional de 420 euros no aporta nada y la política presupuestaria está descontrolada de gasto, sin orden ni concierto”.
Reafirmó la posición de su grupo de no subir los impuestos e insistió en la necesidad de un pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas y sociales, porque, a su juicio, la situación es demasiada compleja como para que la afronte solo el Gobierno.
ERC e ICV reclaman otra actitud
El portavoz de ERC, Joan Ridao, culpó al Gobierno de no generar confianza y afirmó que Zapatero se aferra al mismo “guión fallido” contra la crisis de hace dos años. Criticó el nulo esfuerzo reformista del Ejecutivo, cuya mayoría de esfuerzos, dijo, van encaminados a tener las calles despejadas. Señaló que Zapatero tiene el dudoso privilegio de ser el primer presidente sin una huelga general, pero añadió que no se puede gobernar siempre pensando en las elecciones.
Sobre los impuestos, le pidió que deje de hacer el papel de Robin Hood, que roba a los ricos para dárselo a los pobres, aunque defendió gravar más a las grandes fortunas. No obstante, insistió en que el agujero de las cuentas públicas no se tapará gravando las rentas de capital.
En términos similares se expresó el diputado de ICV Joan Herrera, que reclamó “convicción y coraje” para salir de la crisis económica tras calificar de “malísima” la comparecencia de Zapatero.
Herrera propuso al Ejecutivo acabar con las figuras fiscales más injustas, como los que pagan las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav) y dijo que tener convicción es hacer que la riqueza se reparta más, que haya una salida solidaria y verde a la crisis, gravando por ejemplo las bolsas de plástico o a las emisiones de CO2.
El PSOE rechaza el pacto del PP
En defensa de Zapatero salió el portavoz del PSOE, José Antonio Alonso, que recriminó al PP noo preocuparse por el bienestar ciudadano y ver la crisis como una oportunidad para recuperar el poder.
Acusó a Rajoy de esconderse en eufemismos como el ofrecimiento de un pacto para reducir el déficit de las Administraciones Públicas. Alonso considera que lo que realmente ofrece Rajoy es bajar la calidad de la sanidad y de los servicios públicos. Replicó, por ello, que el PSOE no puede aceptar la petición de pacto.
Esta es la segunda vez que Zapatero acude al Congreso a un pleno monográfico sobre la situación económica, una cita con la que se comprometió a cumplir cada seis meses. Este segundo pleno debía haberse celebrado en julio, pero el Gobierno pidió retrasarlo un poco para que no coincidiera con las negociaciones del nuevo modelo de financiación autonómica.
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