Noticias de Julio, 2010

Empleados adictos al trabajo: qué perfiles tienen y cómo impactan en las empresas

Jueves 29 de Julio del 2010

Fuente: iprofesional.com

Trabajar más de 12 horas diarias aumenta en un 37% la posibilidad de padecer alguna enfermedad. Expertos consultados por iProfesional.com revelan cómo detectar a un workaholic. Cuáles son las soluciones para prevenir la adicción y aprender a poner límites a las tareas. Qué papel juegan las compañías

El deseo de ascender en la empresa y alcanzar mayores objetivos en el mundo corporativo lleva, inevitablemente, a que se extiendan las jornadas laborales y que los profesionales pasen más tiempo en sus oficinas que en sus propios hogares.

Trabajar, cumplir metas, avanzar y obtener mejores retribuciones económicas son fines esperables y necesarios para el grueso de los ejecutivos. Pero a veces se convierten en obligaciones autoimpuestas y excesivas que incluso, para algunas personas, se vuelven una adicción por la que el aspecto laboral pasa a ser prioritario en sus vidas.

Frente a semejante panorama, lo ideal es que los empleados sean capaces de controlar a tiempo este exceso de tareas. Sin embargo, existen perfiles que no pueden ponerse límites y para los que la adicción al trabajo se hace difícil de manejar. Son los denominados “workaholics”, una tendencia moderna y absolutamente perjudicial para las personas.

Para Mónica Cruppi, investigadora y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), cada vez es más frecuente observar personas que trabajan en su tiempo libre.

”Si bien muchos lo hacen porque no les alcanza el dinero para hacer frente a sus obligaciones económicas, también hay perfiles que no pueden vivir sin trabajar; es decir, los ´laboradictos´”, diferencia la especialista.

De acuerdo a la psicoanalista, existen personas que creen que el empleo es lo más importante en la vida y que todo lo demás es secundario. Y, según advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muchas de ellas acaban sufriendo un infarto.

De hecho, está comprobado en diversos estudios mundiales que trabajar más de 12 horas al día aumenta en un 37% la posibilidad de padecer alguna enfermedad.

Las 24 horas, los 365 días del año
Ante la consulta de iProfesional.com, Eduardo Press, director de la Escuela de Psicología Organizacional, define a un adicto al trabajo como aquel que no puede dejar de estar conectado con las tareas que tiene que hacer.

“Incluso cuando llega a su casa, un workaholic sigue en actividad y sus temas de conversación en los distintos círculos siempre giran en torno al trabajo”, refuerza el experto.

Así, cuando la persona no está en contacto con su objeto de adicción -en este caso el empleo- cae en un estado de sufrimiento y angustia. Y, por ejemplo, no disfruta de las vacaciones. En palabras de Press, el período de descanso para los workaholics se convierte en un “verdadero tormento”.

El éxito cuesta caro
“El trabajo como un objeto adictivo ofrece un escenario de placer ya que aporta dinero, libertad económica, reconocimiento social y puede llevar al éxito y al poder”, destaca Cruppi desde la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Y, en una sociedad en la que se privilegian los valores del consumo, la competitividad, la productividad, el éxito y la búsqueda de bienes materiales, la adicción muchas veces pasa desapercibida.

En esta línea, Press hace hincapié en que “hoy hay un fuerte estímulo de la competencia y un creciente temor a la famosa ’serruchada de piso’. Esto lleva a que la gente nunca abandone sus tareas e incluso se convierta en una especie de workaholic, no por desarrollo de personalidad sino por responder a lo que el cree que es la demanda”.

Para Cruppi, en tanto, la adicción al trabajo también es “un modo de rellenar los sentidos frente al dolor y a las terribles angustias que algunas personas padecen, como un intento de llenar un vacío existencial”.

Workaholics, cómo detectarlos
Irremediablemente, un workaholic pierde contacto con el placer y los proyectos de otras áreas de su vida: familiar, emocional, social, cultural. Su mundo se achica y empobrece. Poco a poco se va quedando sin la capacidad de disfrutar de la vida en general ya que su único goce lo constituye el trabajo.

El perfil de personalidad de estas personas incluye: altos grados de ansiedad, poca tolerancia a la frustración, impaciencia, hostilidad e hiperactividad.

Son susceptibles y muy vulnerables en relación al entorno y están dispuestos a obtener logros importantes a corto plazo.

Además, suelen ser muy exigentes, despectivos, autoritarios, incapaces de delegar y controladores. Asimismo, asocian el valor de una persona con su éxito profesional.

A pesar de ser perfiles difíciles abordar, existen patrones que indican cuándo una persona podría estar cayendo en una adicción al trabajo, como por ejemplo:
•Trabajar permanentemente mucho más tiempo del establecido
•Llevarse tareas a la casa en forma cotidiana
•No tener tiempo para descansar o evitar tomarse vacaciones
•Dejar de lado a la familia por asuntos laborales la mayoría de los fines de semana.

“Se dan casos aún más extremos en que viven pensando en sus tareas pendientes y los acompaña una sensación permanente de culpa, tensión o temor si no están trabajando, incluso en sus horas de descanso”, advierte un informe difundido por el sitio de empleos Trabajando.com.

Y añade: “Es de vital importancia que las personas descubran a tiempo que su vida se está desequilibrando. Y, si ya no les es posible solucionarlo con sus propias herramientas, la mejor alternativa es buscar ayuda en un especialista, por ejemplo, un psicólogo”.

Los efectos
Al gerente general de Trabajando.com Argentina, Pablo Molouny, no le caben dudas de que “la motivación y, por ende, la productividad se ven directamente afectadas por el exceso o la adicción al trabajo”.

En su opinión, esto trae efectos nocivos como irritabilidad, falta de concentración y estrés, entre otros factores. Y suele presentar trastornos como la hipertensión, las alteraciones de los lípidos, el sedentarismo, somatizaciones (dolencias orgánicas) u otros procesos (ansiedad, depresión).

Qué rol juegan las empresas
“Son las compañías las que deben tomar medidas preventivas y fomentar la organización de las tareas de manera adecuada entre el personal, así como de promover actividades recreativas y, además, respetar los horarios de descanso de éstos”, dice Molouny.

“El empleado -continúa el número uno de Trabajando.com en el país- tiene que saber cuándo detenerse y cuánta carga de trabajo es capaz de soportar. Por lo tanto, es necesario que aprenda a organizarse y no extralimitarse con las tareas para evitar consecuencias físicas o psicológicas”.

En opinión de Press, la manera en la que las compañías aborden un caso de adicción al trabajo, dependerá de la cultura existente puertas adentro de la organización y del tipo de mensaje que los directivos envían hacia abajo, así como de las clases de conductas que estimulan y promueven.

“Si en una empresa se fomenta la proactividad al extremo, la rapidez y la competencia, los adictos al trabajo pasan más desapercibidos y se los confunde con gente que está comprometida y tiene puesta la camiseta de la empresa”, explica el psicólogo experto en comportamiento organizacional.

“Pero -añade- en aquellos lugares donde la tendencia es más a la cooperación y donde se incluye la reflexión y el pensar sobre lo que se está haciendo, un workaholic resalta más y su tratamiento dependerá del grado de adicción”.

¿Cuáles son las soluciones?
Según publica el portal de noticias 20minutos.es, para prevenir la adicción al trabajo, algunas de las soluciones pasan por:

•Establecer un horario laboral fijo que se deberá cumplir sin excepciones y que tenga en cuenta las horas de descanso y tiempo libre.
•Determinar qué funciones y responsabilidades reales competen al cargo y cumplir sólo con ellas, salvo alguna excepción acordada con la empresa o superiores.
•Delimitar tareas diarias de forma que se puedan cumplir dentro del horario establecido para evitar la aparición de estrés.
•Aprender a dejar algo pendiente y a no realizar todas las tareas con una perfección que signifique destinar excesivo tiempo a detalles poco importantes.
•Aprender a delegar tareas a otros compañeros sin intención de controlar todo el trabajo, sino sólo supervisarlo.
•Saber decir “no” a algunos pedidos hechos por otros.
•Aprender a hacer respetar los derechos personales dentro del trabajo.
•Proponerse metas laborales realistas a corto, medio y largo plazo.
•Reforzar los vínculos personales y familiares para desear disponer de tiempo libre y estar con las personas importantes del entorno.

Otra buena alternativa es buscar actividades extra programáticas, ya sea solos o acompañados, para tener tiempos de diversión y descanso, de manera que el empleo no se transforme en la única filosofía de vida.

En definitiva, la premisa es trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Si el orden de estos factores es alterado, lo mismo ocurrirá con la salud física y mental del empleado.

por Cecilia Novoa

El 50% de jóvenes tiene exceso de formación para su empleo

Viernes 23 de Julio del 2010

Fuente: cincodias.com

Un porcentaje importante de la población ocupada presenta una falta de adecuación entre el nivel de estudios alcanzado y el requerido en el puesto de trabajo. A su vez, este desajuste educativo es más frecuente entre los jóvenes. En concreto, sólo un 49% del total tiene una formación adecuada para su puesto (un 32% está sobreeducado y un 19% infraeducado). Si además se obvian los estudiantes que únicamente han alcanzado la educación obligatoria, el porcentaje de población que está más formada de lo requerido en su empleo se dispara hasta más del 50%. Ésta es una de las conclusiones de un estudio presentado ayer en Valencia por la profesora Marta Rahona durante el seminario El rendimiento de la universidad española: causas y consecuencias, organizado por Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, los hijos de padres con niveles educativos bajos son más propensos a experimentar sobreeducación en su primer empleo, es decir, están más formados de lo necesario. “La forma más eficaz de acceso al empleo son las influencias y los contactos familiares”, señala Rahona. Así, las familias con progenitores con niveles de estudios avanzados acceden a su trabajo en circunstancias más ventajosas, lo que lleva a adecuar más sus características formativas a lo exigido en el puesto. Según el estudio, el hecho de que el padre tenga estudios superiores, sea director o gerente de empresa o Administración Pública, trabaje como técnico o administrativo, o sea un trabajador cualificado, aumenta enormemente la probabilidad de encontrar un trabajo acorde con lo estudiado.

Grados o bachilleres

La docente explica que la expansión de la educación universitaria en las últimas décadas ha provocado que “los graduados se vean más afectados por la sobreeducación”. Mientras un 42% de los universitarios tiene un nivel de estudios superior al demandado por el mercado, solamente un 0,4% lo posee menor. Sin embargo, y a pesar de esa tendencia, el estudio apunta que la probabilidad de tener una formación excesiva aún es inferior en los universitarios que en grados o bachilleres. Entre estos niveles formativos, el mercado penaliza especialmente a los que tienen un grado medio: seis de cada diez de estos jóvenes está demasiado preparado.

Causas del desajuste

Los motivos que justifican estas alteraciones son el incremento del nivel educativo de la población, los desajustes existentes en la estructura de las ocupaciones y las distorsiones del mercado laboral. Estas circunstancias dificultan el acceso al empleo de los universitarios, devalúan el valor de los títulos académicos, crean un desplazamiento hacia puestos administrativos y disminuyen la ventaja relativa de los titulados. En este contexto, la búsqueda de empleo es determinante, ya que pasado un tiempo son mayores los incentivos del joven a aceptar cualquier trabajo, con independencia de que su nivel educativo supere al que se requiere en la ocupación.

Por otro lado, los resultados muestran que el hecho de trabajar en el sector público reduce la probabilidad de estar sobreeducado a un tercio con respecto a estar empleado en el sector privado.

Por comunidades autónomas, La Rioja, Aragón y Baleares son las regiones que más adecúan la formación de los jóvenes al primer trabajo encontrado, mientras que Asturias, Cantabria y Extremadura son los lugares que menos premian la formación del estudiante.

Las cifras
42% es el porcentaje de universitarios que presenta sobreeducación.

4,5% son los graduados formados por debajo de lo que requiere su puesto.

0,4% son los estudiantes con formación obligatoria y demasiado preparados.

Sólo uno de cada de cinco parados decide estudiar
A pesar del inmenso paro, en el primer trimestre del año, sólo el 17,1% de los desempleados en España -prácticamente uno de cinco- realizó algún tipo de formación, según los datos que el servicio de estudios de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) dio a conocer ayer.

Así, el desempleo alcanzó la cifra de 4.612.700 personas en el primer trimestre de 2010. De entre ellas, 788.200 decidieron efectuar algún tipo de programa de aprendizaje para la mejora y el reciclaje profesional.

Una cifra que tiene un amplio recorrido, a juicio de Agett. Sin embargo, España registró un notable incremento de un 160% en comparación con el tercer trimestre de 2007, es decir, desde la irrupción de la crisis, 485.000 personas comenzaron algún estudio.

En lo que se refiere a la formación continua -las personas de entre 25 y 64 años que siguen con algún programa de aprendizaje durante toda su vida-, España se encuentra en el promedio de la UE, con un 10,4%. En ese sentido, Agett destacó que las mujeres son las más estudiosas, con un 11,3%, en comparación con el 9,6% de sus compañeros.

A juicio de la patronal, existe una relación inversa entre el desempleo y la formación continua. En este sentido, Francisco Aranda, presidente de Agett, subrayó que en los países con menor paro se observa que las personas que siguen formándose siempre superan el 30%.

La patronal apuntó que los países que presentan mayores porcentajes en este sentido en el ámbito europeo son Dinamarca, Suecia, Finlandia, Reino Unido y Holanda. En el lado opuesto, encabezan el ranking del furgón de cola Grecia, Italia, Francia, Irlanda, Portugal y Bélgica.

La mitad de los jóvenes tarda un año en hallar empleo

Viernes 23 de Julio del 2010

Fuente: elpais.com

La crisis ha puesto muy difícil a los jóvenes encontrar trabajo. La destrucción de empleo se ha cebado con ellos. Así lo demuestra el tiempo que pasan los menores de 35 años hasta encontrar empleo una vez han acabado sus estudios. Al menos la mitad de ellos se pasa un año buscando.

La otra cara de la moneda la representan aquellos que encontraron trabajo apenas un mes después de estudiar, un 28%, según los datos del INE elaborados a partir de la encuesta de población activa del año pasado. Claro que en este colectivo, se incluye quienes ya tenían un empleo mientras estudiaban (18,8%).

Pese a estos problemas, muy pocos jóvenes optan por montar su propio negocio. Solo el 2% del total elige esta salida. Más éxito tiene la opción de buscar empleo a través de amigos o familiares: es lo que hace el 47,9%, mientras que un 19,8% envían su currículum a las empresas.

El Gobierno crea un observatorio de estudios del empleo público

Jueves 15 de Julio del 2010

Fuente: expansion.com

El Gobierno pondrá en marcha el Observatorio del Empleo Público, que analizará la situación actual del trabajo en las Administraciones públicas y cuya creación se hará efectiva a partir de mañana, tras haber sido publicado este miércoles un Real Decreto en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Entre las funciones de este organismo se encuentran establecer un sistema de indicadores sobre la coyuntura del empleo público y realizar diagnósticos de las plantillas de trabajadores de las Administraciones estatales, especialmente sobre el acceso al empleo público de personas con discapacidad y riesgo de exclusión social.

Asimismo, el Observatorio prestará “especial atención a la igualdad de trato entre hombres y mujeres” y elaborará estudios sobre la calidad de los servicios públicos, así como un informe anual sobre las tendencias del empleo público.

La creación de esta nueva entidad fue anunciada tras el Consejo de Ministros del pasado 2 de julio por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernádez de La Vega, quien señaló que “no acarreará costes adicionales” y será un foro de intercambio y comunicación de información para hacer “más eficiente” la Administración.

El Observatorio contará con un presidente, cargo que ocupará el titular de la Secretaría de Estado para la Función Pública y dos vicepresidentes, que serán el Director General de la Función Pública y el Director General de Costes de Personal y Pensiones Públicas.

Este organismo también estará formado por 21 vocales, procedentes de las Administraciones públicas, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y los sindicatos, así como por un secretario, que se reunirán ordinariamente una vez al año. Además, el Observatorio funcionará a través de grupos de trabajo a los que se encomendará diversos estudios.

El pesimismo para encontrar empleo se instala en los mayores de 45 años

Jueves 15 de Julio del 2010

Fuente: finanzas.com

La confianza laboral de los mayores de 45 años no goza de buena salud, ya que más de la mitad de los parados opina que no encontrará trabajo en el próximo año, y el 52,9% de los ocupados cree que podría perder su empleo en los próximos meses, según un estudio de la Fundación Adecco sobre el mercado laboral.

La Fundación Adecco ha realizado una encuesta a 300 parados mayores de 45 años y a 300 que tienen empleo. Los datos reflejan que los más damnificados son los que no superan los 50 años. Así, casi la mitad de los desempleados encuestados (46,7%) tiene entre 45 y 50 años. A continuación siguen los que tienen entre 51 y 55 años (37,9%), los de edades comprendidas entre 56 y 60 años (13,3%) y de forma más residual, los que tienen entre 61 y 65 años (2,1%).

El total de los encuestados no esperan encontrar trabajo en su sector de procedencia, sino que la práctica totalidad (99%) también está buscando empleo en otras áreas, frente al 1% que no trabajaría fuera de su sector. De igual manera, un 94,8% de los parados aceptaría un empleo de cualificación inferior a su formación, frente al 5,2% que no está dispuesto a hacerlo. Esta realidad también se aprecia entre los ocupados pero de una forma algo más tímida: un 72,9% declara que no dudaría en aceptar un puesto de cualificación inferior si se quedara sin trabajo.

Tales circunstancias demuestran que para los mayores de 45 años el empleo es un activo esencial y que el hecho de no trabajar supone para ellos un importante problema. En concreto, un 98% de los parados ha declarado que necesita urgentemente un trabajo para hacer frente a sus necesidades económicas y un 67% ha destacado la exclusión social como una importante preocupación. Por detrás, un 38,1% ha mencionado las carencias de autoestima y tiempo en paro hombres.

La urgencia de ingresos económicos destaca frente al resto de preocupaciones, lo cual no extraña si tenemos en cuenta que gran parte de los mayores de 45 años tienen personas dependientes que mantener, y que en ocasiones, su sueldo es el único sustento económico de la familia. Así, un 67,3% de los parados encuestados tiene responsabilidades familiares y el 38% de los que están casados o viven en pareja declara que su compañero tampoco tiene empleo, ya sea porque no lo encuentra (75%) o porque no lo está buscando y por tanto es inactivo (25%).

Precisamente por las responsabilidades familiares, el 78% de los mayores no estaría dispuesto a trasladarse a otra ciudad para trabajar, a no ser que las condiciones fueran irrechazables. Por el contrario, un 22% sí abandonaría su ciudad de residencia con tal de trabajar en algo, siempre que fuera en España. Llama la atención el hecho de que sólo un 2% de los encuestados emigraría fuera del país si encontrara una ocupación.

Los parados mayores de 45 años destacan que la búsqueda de empleo se ha convertido en un auténtico reto. Muchos encuestados han manifestado su desilusión y falta de expectativas ante un mercado laboral injusto y discriminatorio que está echando por tierra sus intentos de encontrar trabajo. Así, según una madrileña de 50 años, en paro desde hace 11 meses: “desde el día en que me quedé sin ocupación, no he cesado de buscar empleo pero todo han sido problemas y obstáculos. Me siento válida y perfectamente capaz de trabajar como alguien de 30, pero mi edad me lo está impidiendo.”

Esta desmotivación es la responsable de que más de la mitad de los encuestados (51,3%) no confíe en encontrar trabajo en los próximos 12 meses. Por otra parte, un 36,9% opina que tardará de 7 a 12 meses, un 8,6% que cree que tendrá que esperar de 1 a 6 meses, y sólo un 3,2% confía en encontrar empleo en menos de un mes. La confianza de los parados ha mermado con respecto al año pasado, cuando sólo un 37,6% declaró que no veía posibilidades de encontrar trabajo durante el próximo año.

Ministros de Empleo de UE piden más protagonismo en la gobernanza económica

Viernes 9 de Julio del 2010

Fuente: abc.es

Los ministros europeos de Empleo y Asuntos Sociales de la UE reclamaron un mayor protagonismo en el sistema de gobernanza económica comunitaria del que los Veintisiete planean dotarse, en una reunión informal celebrada en Bruselas. Los titulares de Empleo pidieron, de forma casi unánime, “desempeñar un papel clave en la futura gobernanza económica” de la UE, dijo en rueda de prensa la titular belga del ramo, Joelle Milquet, quien presidió el encuentro.

En particular, Milquet sugirió la participación del Consejo de Empleo y Asuntos Sociales en los “mecanismos preventivos” que se pongan en marcha dentro del “emergente Gobierno económico” de la Unión.

Los titulares de Empleo y Asuntos Sociales “podrían dar grandes líneas de recomendación” a la hora de analizar los presupuestos nacionales, así como “orientaciones clave en el análisis macroeconómico” sobre los posibles efectos en el mercado laboral de las medidas previstas por los países, explicó Milquet.

Estas acciones se llevarían a cabo “en paralelo o en colaboración con el Ecofin (Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE)”, señaló la ministra belga.

El Consejo de Empleo y Asuntos Sociales también podría hacer “recomendaciones concretas” a los Estados miembros en función de sus situación particular, añadió Milquet, quien descartó que dicho órgano pudiera imponer sanciones a los países que, por ejemplo, tengan tasas excesivas de desempleo, debido a las competencias que le otorga el Tratado de Lisboa.

“Hace ya tiempo de que el empleo era el familiar pobre de las políticas económicas, y espero que hoy hayamos abierto una puerta y podamos poner en marcha políticas más constructivas”, dijo.

En la misma línea, el comisario europeo del ramo, Laszlo Andor, destacó la “gran dificultad” que supone “equilibrar los presupuestos de un país” y garantizar la sostenibilidad de los sistemas nacionales de pensiones, si existe un “gran nivel” de desempleo.

“No sólo hay desequilibrios en las finanzas públicas, también entre los mercados laborales, lo que podría ser un gran desestabilizador tanto a nivel social como financiero”, advirtió el comisario.

Por ello, el Consejo de Empleo y Asuntos Sociales “debe tener un papel más reforzado, tanto en las tareas de vigilancia del nuevo sistema de gobernanza como en las estrategias macroeconómicas”, resaltó Andor